martes, 3 de agosto de 2010

Picotea sin parar

UN RELATO YA DE HACE UN AÑO, LO MANDÉ A CONCURSO Y PUES...NO PASÓ NADA. LO COMPARTO PARA NO FALLAR COMO CADA MARTES EN ESTE BLOG

Tú no hablas, sólo en los libros puedo escucharte. Tu graznido es seco, distorsionado y en ocasiones tenebroso para quien no te conozca. Así que vete de aquí, no detengas tu vuelo que no abriré esa ventana. Mírame con odio y picotea que quiero escuchar el “toc-toc” para reírme de ti. Mientras me observas yo abro un cuerpo inerte y husmeo por ahí. Entrañas escurren en mis manos y mi mente sólo busca la evidencia. Tres heridas punzantes acabaron con ella. Una entró cerca de las costillas, fue rápido y hasta indoloro. Sólo tuvo tiempo de bajar la mirada y ver que sangraba. Su reacción fue lenta, pues con la cabeza baja la atacaron por la espalda. Dos certeras lesiones acabaron por desangrarla.
Son profundas, un cuchillo, unas tijeras, un pico; cualquier forma puntiaguda entró con odio a este cuerpo. Te veo inmóvil y tal vez esperas que al no hacer ruido alguno me olvide que acechas cada noche el ventanal esperando comer carroña. Nunca lo has logrado, por lo menos yo no he caído en la tentación de contemplar tu naturaleza. Mi antecesor no pudo con eso y una noche dejó que el libre albedrío lo atrapara y entraste cual misil. Acabaste con lo que había en la mesa y como buscabas postre, decidiste devorar parte de su cara.
Nadie te culpó ni mucho menos pensó en hacerte daño. El humano decidió aventurarse y estar cerca de ti. Yo no contemplaré tu conducta, ya sé que eres. Atacas sin piedad, algunas veces sin goce y otras más causas agonía. No necesito ver como lo haces, los cadáveres que he visto me lo han contado todo. Así que terminaré mi reporte y pondré en su lugar éstos despojos. Iré a casa y ahí relajado te esperaré con carne marchita. La tragaras y volarás de nuevo a conseguir a la víctima de la noche, la que te dará alimento al siguiente día y que me mantendrá ocupado en las sombras.

NEUROSIS POR LA NATURALEZA
Sí, la naturaleza no es buena consejera. Para mí no. Me pica el sol, un mosquito, simplemente prefiero la calma de cuatro paredes. Recordé hace poco un viaje en donde ya iba mareada y fastidiada cuando el grupo con quien estaba se paró a admirar pajarracos escándalosos. Yo me quería matar...no la naturaleza no se me da....