Hola, ni siquiera debería saludarte tan amigablemente pero creo que sigo amarrada a tus caprichos. Hoy sí que abusaste de toda mi paciencia, llegó un momento en quise correr y no volver a tu lado. Pero mi respiración agitada se detuvo de nuevo y sentí como me tomaste, yo sólo doblé los brazos.
No es justo, lo grito a los vientos esperando una respuesta...sólo hay silencio.
Ya no te quiero cerca acabas con lo mejor de mí, ese lado oculto que ni siquiera conozco bien.
Me he esforzado por dejarte, por apartarte de mi ser, un ser cansado, adolorido, aburrido, destinado. Cuando más lejos hemos permanecido más me agobia tu regreso...
Por eso quise escribirte, APATÍA, me encadenas y eso me mata...
1 comentario:
Un ejercicio más del Taller de Escritura del maestro Felipe Montes.
Escribirle una carta al peor de tus problemas. Es interesante
Publicar un comentario