
Cero promesas, cero propósitos. Es cansadísimo pensar en lo que quisiéramos para un año que inicia, además siempre es lo mismo. Leer más, ahorrar, hacer ejercicio, comer sano, ser solidario, tener amor, salud y demás… promesas y simples promesas que al pasar de los días se atoran en el tiempo.
Por eso, hoy que es 1 de Enero del 2011 a las 19:50 horas (local-Mty, N.L) me declaro incompetente para prometer algo. Nunca sale, ni me he puesto a hacer más ejercicio, ni como mejor, ni leo más (creo que es lo peor) ni hago esto ni aquello… Ni siquiera voy a proponerme a escribir más en este blog.
Este 2011 viviré sin presión, la que me dura por lo menos en el primer mes del año y que a veces me vuelve a alcanzar en mayo y en octubre.
Buscaré mis metas en actos realizables que aparecerán sin ser buscados. Cada día pensaré que no hay una meta que lograr pero al llegar la noche tendré un trofeo.
En ningún momento caeré en pánico porque otros han corrido el maratón y yo apenas voy saliendo de vestidores. No me importará. Correré a mi ritmo y me agotaré a mi tiempo.
Alejaré ruidos sociales que están escondidos en malas compañías (personas o cosas), indagaré en mi cabeza que es lo que necesito para romper apatías y exploraré mi alma en donde habrá muchas respuestas.
Ya no será un año de búsquedas constantes…
Así que esto no es una promesa: es mi vida. Hoy arranqué así, levantándome sin plan alguno, con fuerzas para jugar con mi sobrino, con hambre de acabar un libro (sólo restan 30 páginas), con energía para caminar 20 minutos y sentir el aire en la cara; y cerrar este día con letras que arman palabras.
Y ya confesado esto no queda más que cobijarme en la esperanza.
3 comentarios:
Alguien por ahí se quejaba con un amigo de lo difícil que era tener ese constante impulso de ponerse un propósito y tratar de cumplirlo, por pequeño o grande que fuera, y que él personalmente, se sentía ofuscado de plantearse metas que no sentía que terminaba de manera convincente y que a veces ni siquiera sentía que terminaba, mientras que veía que todo el mundo (o al menos a él le parecía que todo el mundo) cumplía eventualmente su meta y "progresaba" en la vida.
Su amigo le aclaró algunos puntos. El primero era que no supusiera que la gente que veía "progresar" en la vida era "todo el mundo". Eso -dijo su amigo- era estadísticamente imposible, pero que además eso no tenía que ver absolutamente nada con él ni con su idea de "progreso". Que era asunto de cada quién si pensaba que había triunfado o fracasado cumpliendo una meta. Así que -le dijo- preocúpate de plantear y llevar a cabo tus propios planes sin fijarte en los planes del "resto del mundo".
Además, agregó, bajo esas circunstancias ¿no has pensado que en realidad tu "meta" puede ser simplemente buscar y seguir buscando de forma constante, sin importar que en ocasiones no encuentres lo que buscas (o no lo encuentres de la manera en que lo habías planteado en un principio)? Eso significa que tus pensamientos y tus acciones están en constante movimiento, es decir que eres la esencia misma de la vida, en el que cada intento se convierte en un aprendizaje y cada aprendizaje en un progreso, por lo que tu vida no se transforma en un monolito gigantesco y estático de la gran meta cumplida y del progreso a cualquier precio.
Yvette, tu no-promesa de inicio del 2011 me parece que tiene que ver en cierta medida con lo anterior, una conciliación con tu idea de los propósitos y las metas, pero más importante aún, una conciliación esencial con tu propia vida. Te felicito.
PD: tus escritos me siguen pareciendo deliciosos...
Gera, el que me leas, el que me "aplaudas" y siempre estés ahí, es parte importante de mi vida. Gracias
Ya que los dos se besaron mutuamente, no me queda mucho más por agregar, salvo que espero estar en este 2011 compartiendo tus triunfos cotidianos. Ser parte de tu vida es una de mis bendiciones. Soy Lili.
Publicar un comentario